Sinopsis

Cole Kivlin quiere seguir siendo Corsino Fernández. Su esposa y sus hijos, en Texas, nunca han estado al corriente de todos los avatares que rodean a Corsino. En Estados Unidos, su vida se ha ido forjando a base de esfuerzo y adaptación. Ahora, a sus 80 años, cuenta la historia de su vida como si de una novela se tratara. Y mientras desmenuza el pavo, en la cena de Acción de Gracias, intenta adornar su pesadumbre y sentir más a su semejante, esa otra persona más pegada a quien tuvo que haber sido siempre: Corsino.









martes, 29 de junio de 2010

Gracias por vivir, Vila-Matas

Invito a quienes caigan en este blog a que lean el artículo que el gran Enrique Vila-Matas escribió el pasado 1 de junio con el título Conjuras invisibles.

Leed y pensad un poco sobre ello. Como dice mi amigo Juanje, "gracias por vivir, Vila-Matas".

martes, 22 de junio de 2010

Cirios y Velas



Noticias decepcionantes. Las estaba esperando tal cual, decepcionantes. Así pues, escucharlas ha provocado en mi ánimo una especie de liberación, una descarga de lastre, una agradable ligereza... El dinero puede ser un peso muerto, según de dónde venga, cuándo, cómo. Los problemas de la Asturias Film Commission ya no van a obstaculizar proyectos como éste, cada uno que sostenga su vela, creo que se dice así. Parecido cirio deben de tener en la Agencia Asturiana de Emigración. Debe de ser tan gordo que no tienen manos para descolgar un teléfono. Conozco el funcionamiento espeso de la administración (asturiana), se trabaja con dureza, sin descanso. La mayor parte de los esfuerzos se emplean en aguantar cirios y velas. Así era, y así sigue siendo. Hay quien sabe coger el teléfono con un pie y colocárselo en la oreja (sus compañeros le señalan como a un mono, y acaba abandonando la costumbre para no sentirse humillado). Y hay quien ya ni puede notar su pie, se (le) ha dormido sobre el escritorio (sus compañeros encenderán otra vela por ese pie, otra más, qué dolor).
No menciono los emails, ese medio corresponde al siglo XXI.
Hace ya más de una década, trabajé en la SRT asturiana. Ya entonces las cosas olían mal, y yo, tierno y recién salido de la facultad de periodismo, escribí en mi dietario un inocente balance de la situación, que me atrevo a reproducir ahora. Léase mirando hacia atrás (y recordando fugazmente a L.F. Céline):

LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
Perdemos un político honrado al mes. Las críticas, desde los periódicos, nos están volviendo confusos como catedrales barrocas. El hijo del director general sabe tocar la guitarra. Acoso moral en las cinco plantas. Todos se empeñan en pasar a la historia, aunque ninguno por dejar su sillón incorrupto, sin revolucionar a los subordinados. Se suben los sueldos con valentía, pero las azafatas de los puestos de información siguen llevando remendadas las minifaldas de casa. Te encuentras incómodo cuando hablas con ellas, y eso que son muy guapas. Les han prometido una subida de 500 pesetas por hora después de las vacaciones. El bedel lee revistas pornográficas sin disimulo en horas de trabajo. El vigilante de seguridad se sienta en la mesa del consejero cuando nos quedamos solos por la tarde. Incluso pone los pies encima de la mesa, gritando: “Aprende de mí”. Cinco mil folletos editados en papel satinado se han tirado a la basura por culpa de dos colores excesivamente saturados. Aparecen pasquines en el tablón de anuncios contra los fumadores del edificio. Tres secretarias han pedido la baja por estrés laboral. Nos vamos organizando.


Creo que apenas habría que hacer la conversión a euros para traerlo al presente.

Una buena noticia ha aplacado esas otras esperadas decepciones. He recibido un email del documentalista Alan Berliner. Responde a otro que hacía tiempo le había enviado yo. También está ocupado, pero él ha contestado. Trabaja en un documental sobre la memoria.

Ha llegado el verano. Ya no hacen falta velas. Atrás se queden las procesiones, las congregaciones y la Santa Compaña. Este documental va a ser In-de-pen-dien-te.

miércoles, 9 de junio de 2010

Una peli

Tras una temporada agitada de idas y venidas -que continuará hasta mediados de mes, al menos-, me apetece volver a ver una peli reposada. Va a ser la de David Lynch, The Straight Story

Todo suma. Hasta la ausencia.